Una mirada del pasado que construye la visión del futuro.
Fernando Viera.
Al hablar de la construcción de procesos sociales y de defensa de los derechos de las personas Sordas, debemos retroceder un poco la página de la riquísima historia de la FENASEC para encontrarnos con un personaje noble desde todo punto de vista.
Su carisma lo ha llevado a fungir como mediador entre el tiempo y la lucha, entre el momento de avanzar y el instante de detenerse para planear. Su presencia sin lugar a dudas es un ejemplo de lo que debe ser un verdadero líder: Conciliador, enfático, dócil, inteligente, negociador, empático, etc.
Tuvo la fortuna de coincidir en el tiempo con personas Sordas muy importantes pensadores y constructores de ideales como: Gabriel Román, Antonio Aguilar, Carmita Velásquez y muchos otros que abanderaron los afanes de lucha de la Comunidad Sorda. Sin lugar a dudas Fernando Viera se ha ganado a pulso su lugar en la historia de la Comunidad Sorda.
Nacido en la pujante ciudad oriental de Shell Mera provincia de Pastaza el 26 de abril del 1958; se caracterizó por su carácter inquieto, despierto, curioso. Vivió sus primeros años la inocencia de quien no tenía ni idea de los avatares que tendría que sortear durante su vida. Como se sabe, en aquel entonces la educación para Sordos pasaba por la época más oscura de la cual se tenga memoria; pues aún, en las ciudades más grandes hablar de discapacidad era un tabú; por ello, a la usanza del tiempo y del momento, Fernando fue confinado a vivir en un Convento de la ciudad por 10 años. Desde ese momento, comprendió que había algo en él que le impedía vivir con su familia o tener una vida “normal” como el resto de sus amigos.
Luego de cumplir los 15 años, Fernando y sus Padres se mudan a Quito y es en este lugar donde conoce a Guillermo Zurita y emprende el viaje de conocer Su comunidad, la Comunidad Sorda. Su nexo inicial fue en el ámbito deportivo. Hay que entender que en aquel momento las únicas formas de reunión que se conocían eran aquellas que se realizaban para hacer deporte y esa fue la tarima que escogió Fernando para conocer más personas Sordas y comprender las distintas realidades que se vivían en nuestro país.
Al cumplir los 25 años Fernando se radica en el lugar que sería su hogar definitivo, Guayaquil. Allí empieza a trabajar y a la par ingresa a estudiar en el SECAP, especializándose como Tornero Matricero. Sin embargo, su pasión por usar el deporte como herramienta para visibilizar a las personas Sordas continuó en esta ciudad, obteniendo importantes reconocimientos de entidades como la de la Confederación Sudamericana Deportiva de Sordos (CONSUDES) ante su labor sostenida en favor de la Comunidad Sorda. Sin embargo, todos esos reconocimientos no se le han subido a la cabeza; más bien, mantiene su humildad y no ha permitido que el ansia de poder lo domine, más bien se ha caracterizado por formar nuevos líderes, comprendiendo que es un actor pasajero dentro de la Comunidad y que el individualismo y el autoritarismo atentan contra el futuro de las Instituciones.
Para Fernando, una educación de calidad y calidez para niñas y niños Sordos es el norte de su vida. No hay espacio donde este tema no se torne en prioridad pues teme que el “oscurantismo educativo” que vivió, vuelva a tender sus redes en esta generación.
Su apoyo desinteresado en la organización y ejecución de eventos clave han permitido que la imagen de FENASEC se fortalezca frente a entidades públicas y privadas, tanto nacionales como internacionales; esto ha generado la confianza necesaria para que exista más inversión de recursos que permite la subsistencia de FENASEC.
Al consultar a Edgar Viera – hijo de Fernando – sobre su Padre, lo reconoce como un hombre entregado por la Comunidad Sorda, como una persona de quien se siente orgulloso por enseñar con el ejemplo, por siempre hacer las cosas del lado correcto y jamás permitir que nadie vulnere sus derechos, sentando así precedentes para el resto de Sordos del país’.
Para este extraordinario personaje, servir a los demás ha sido una constante casi toda su vida aun cuando aquello resulte en horas sin dormir, trabajo sin remuneración o privarse de compartir el cariño y los momentos importantes con su familia.
Por todo lo expresado y lo que nos faltó: Querido Fernando, con mucho orgullo le damos la más cordial bienvenida a su 2ª Presidencia de la Federación Nacional de Personas Sordas del Ecuador – FENASEC.