La excelencia va de la mano del esfuerzo, el sacrificio y el amor.
El ser una persona Sorda no es el limitante, la barrera se la ponen quienes creen que no se puede hablar con las manos y escuchar con los ojos.
Silvana Moreno
Latacungueña de nacimiento, Silvana Moreno nos enseñó que las barreras se las pone cada persona; y que si en el camino aparecen obstáculos, hay que transformarlos en plataformas sobre las cuales apoyarse para volar más alto. Su sensibilidad y vocación por enseñar nació de sus padres pero particularmente fue el ejemplo de su padre el que entre juegos moldeó la figura de quien desde muy niña ya soñaba con enseñar a los demás.
Así entre sueños y realidades, Silvana fue conociendo las barreras que le ponía la sociedad pero a cada una de ellas le daba una sonrisa y las pasaba de largo, nunca permitió que ninguna de ellas le quitara la emoción de vivir y la satisfacción de vencer.
Uno de los momentos más difíciles en su vida estudiantil fue cuando le dijeron que ser Sorda le impediría cumplir su sueño de enseñar a otros, es que la docencia estaba separada exclusivamente para quienes oían y hablaban; para ella, diseñar y coser prendas de vestir era la única opción educativa que el Sistema educativo de aquel entonces le ofrecía. Respetuosa siempre de toda clase de formación educativa aceptó el reto, pero tenía un as bajo la manga, su sueño de ser maestra no se truncaría, solo tomaría un camino diferente. Es así que con el apoyo de sus padres estudia paralelamente una segunda especialización de bachillerato. Al aprestarse para continuar sus estudios de tercer nivel, descubrió que la educación fiscal no estaba al alcance de los Sordos y opta junto a sus padres por buscar una plaza en universidades privadas. Pero la gran decepción fue que con el título obtenido en la institución educativa de la que egresó, no podía optar por la docencia; otra vez los fantasmas de la exclusión parecían pero era tiempo de usar su “plan B”, el haber obtenido un segundo título de bachillerato en informática le allanó el camino para matricularse y estudiar docencia pese a la oposición y desconfianza de varios miembros de aquella Comunidad Universitaria.
La emoción era indescriptible, un paso más; pero a la vez, un obstáculo más… no se le permitiría usar un intérprete de lengua de señas en aula. Era increíble, ¿cómo podría una persona Sorda cuya destreza se fundamentaba en la lengua de señas aprender sin el medio básico de comunicación? Pues el esfuerzo fue el doble, pero las recompensas también lo fueron. Silvana culminó con éxito su formación de tercer nivel, ahora era Licenciada de la República.
Luchadora tenaz por los derechos de las mujeres, los ancianos y sobre todo de los niños Sordos encontró costumbres enquistadas que violentaban la integridad de los más pequeños en las instituciones educativas en las que trabajó, pero junto a otros docentes que creían que educar era más que dictar una cátedra cobijó con cariño y a la vez firmeza a cada uno de los estudiantes; sin lugar a dudas el tiempo de servir había llegado. La experiencia adquirida a nivel internacional y en las aulas de clase la llevaron a prestar sus servicios en el Ministerio de Educación donde trabajó como especialista de Educación Especializada en Inclusiva, la huella de su paso por esta entidad aún es visible y ha marcado un norte por el cual seguir.
Silvana creyó también que la educación de la persona Sorda no podría ser reconocida sin un documento que reconozca a la lengua de señas ecuatoriana como un verdadero idioma; así, junto a la Federación Nacional de Personas Sordas del Ecuador – FENASEC y a un destacado grupo profesionales tanto Sordos como oyentes plantean a USAID el reto de crear el Diccionario Oficial de Lengua de Señas Ecuatoriana. El reto no sólo era que esta importante entidad crea en el proyecto sino en hacer creer a los mismos Sordos que una empresa tan compleja era posible. Así, luego de dos años vería la luz esta herramienta tan importante. Actualmente, el Diccionario sienta las bases en los procesos educativos del país y es modelo de referencia para varios países del mundo.
Precisamente, al hablar de FENASEC hablamos de un espacio que Silvana a compartido por muchos años, allí junto a sus esposo Vinicio Baquero ha liderado incansables batallas para conseguir mejores días para la Comunidad Sorda. Precisamente, junto a su esposo consiguieron uno de los logros más importantes, el nacimiento de su hijo Josué. De esta manera: Vinicio, Silvana y Josué (los tres Sordos) forman una ejemplar familia que en conjunto llevan más de 50 años de Servicio a la Comunidad Sorda.
Este breve resumen nos permite entender el temple y carácter de este importante personaje a quien sus ganas de superación le llevaron a dar un paso más; así, actualmente, Silvana acaba de recibirse con un masterado.
Actualmente, es la primera mujer Sorda que ha sido nombrada como Rectora de una institución educativa pública, marcando un hito en la historia pues son pocas las personas Sordas que han alcanzado tan importante embestidura a nivel mundial. Este nombramiento lo consiguió participando de un concurso abierto de méritos y oposición donde oyentes y Sordos participaron en igualdad de condiciones.
Al consultarle sobre su prioridad en el campo profesional nos hace saber que su norte será formar a las nuevas generaciones de Sordos con el ejemplo, enseñando que sí es posible conseguir lo que uno se propone si se lo hace con mucho esfuerzo, sacrificio y sobretodo con amor.
Ciertamente, la Msc. Silvana Moreno es una digna representante ecuatoriana de lo que es la verdadera Comunidad.